¿Procrastinar? ¿Yo?

procrastinar

¿Sabes lo que significa «procrastinar»? Podría explicártelo ahora mismo, pero eso me llevaría un tiempo redactando un buen artículo, quizá mañana tenga un hueco y me decida a hacerlo…

¡Exactamente eso es procrastinar! Dejar para luego lo que deberías hacer ahora. Puede que te ocurra a menudo con cosas que no te gusta hacer, pero lo peor de la procrastinación es que a veces incluso pasa con las cosas que te apasionan. Las cosas apasionantes conllevan un esfuerzo, y es más fácil dejarlo para luego, distraerse.

Yo soy una procrastinadora profesional: siempre que tengo algo importante que hacer, se me ocurren mil otras cosas mejores y muchísimo más urgentes. Toda mi vida académica he trabajado mejor bajo presión, pero me ha producido una gran cantidad de estrés y desde hace un tiempo estoy decidida a mejorar. Es por ello que busco y aplico cada pequeño truco que pueda ayudarme a no dejar para mañana lo importante, y hoy quiero compartirlo contigo.

La procrastinación suele seguir un bucle infernal que aumenta muchísimo nuestro nivel de estrés. Comienza siempre con la incomodidad y ansiedad que sientes al saber que deberías hacer algo importante, para lo cual tu cerebro tiene una solución perfecta y rápida: buscar otra tarea con la que distraerte, y en la que, curiosamente, vas a ser súper efectivo. Por ejemplo: limpiar la cocina (azulejos incluidos, por supuesto), recoger el escritorio (cada factura debe ir numerada y perfectamente colocada), limpiar los cajones (¿cómo has podido sobrevivir con los cubiertos tan desordenados?), o ver vídeos de animales salvando a otros animales (es importantísimo!).

Buscando pequeños trucos contra la procrastinación, encontré uno que funciona muy bien: se trata de no permitir a tu cerebro distraerte con otra cosa, aunque eso signifique no hacer nada durante un momento. Explicación: imagina que tienes que terminar un informe importante para el trabajo o la universidad, pero es bastante tedioso y aburrido (o al menos así te lo imaginas… luego nunca es para tanto). Pensarás en ello a todas horas, pero tu cerebro buscará algo con lo que distraerte durante un momento, mientras el estrés y la ansiedad te corroen por dentro (ya lo sé, me he puesto un poco dramática! pero todo el que me lea y lo haya sentido alguna vez, sabe que es así!).

Es el momento de tomar el control de tu cuerpo y tu cerebro, y no engañarte a ti mismo: no hagas nada que no sea sentarte a escribir tu informe. Puede que para ello tardes unos minutos mientras luchas con tu cerebro procrastinador, pero debes ganar la batalla. Quédate el tiempo necesario sin hacer nada, mientras tomas la decisión acertada. En este instante nada es más importante que quitarte el agobio y la ansiedad que sientes. Ni siquiera se trata de la importancia que tenga el trabajo que debes realizar; lo verdaderamente importante eres tú, y tu felicidad. Debes realizar esa tarea para poder sentir el alivio que produce, la alegría y la motivación del trabajo bien hecho.

Si algo bueno tiene ser procrastinador, creo que es justo eso: la sensación de inmenso alivio que sientes al hacer lo que debías hacer!

Y dicho esto… ¡Ánimo! Seguro que tienes algo pendiente por hacer, ¿no? Que no llegue a mañana: hoy es el día perfecto para sentirte, de una vez por todas, liberado!

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