Cuando no sepas qué hacer, piensa qué haría Max

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Hoy vamos a hablar de las personas que tienes alrededor y que influyen en tu vida, motivándote y haciendo que las cosas sean más sencillas. A veces ni siquiera hace falta hablar con ellas para que te motiven, su actitud y decisión frente a la vida te hace moverte hacia delante.

Para empezar: ¿Sabes reconocer a esas personas que brillan con luz propia? ¿Esas personas a las que siempre les va bien, incluso cuando les va mal? ¿Que salen de toda situación reforzados y sonrientes?

¡Pues espero que sí! Seguro que tienes al menos una persona así alrededor… Pero por si acaso, voy a contarte la historia de mi amigo Max.

En realidad Max no es mi amigo en sentido estricto, de hecho ni siquiera le conozco mucho. ¿Pero entonces qué historia puedo contar de Max?, pensarás. ¡Pues puedo contar una que viene perfecta para el post de hoy!

Resulta que Max es el novio de una muy buena amiga, y gracias a ella y a sus historias le voy conociendo poco a poco. También resulta que Max trabaja en un sitio que le gusta, pero en un puesto de trabajo que se le queda un poco justo. No tiene problema con eso, sabe que a veces hay que estar durante un tiempo demostrando lo que uno vale, no pasa nada. La historia es que hace unos meses, se liberó un puesto en su empresa que se ajusta mucho más a su perfil y formación, y Max quería que le contrataran para ese puesto.

En esta situación, ¿Sabes qué hizo Max? Pues pensó que debía hablar con sus jefes para decirles que quería el puesto. ¿Y sabes cuánto tiempo dejó pasar? Unas horas, hasta el día siguiente al entrar a trabajar.

Habló con sus jefes y les dijo que quería ese puesto y estaba preparado para ello. Les recordó que había entrado a trabajar en esa empresa precisamente para poder terminar en ese puesto que ahora estaba libre, y que su formación y su actitud le avalaban sobradamente. Sus jefes contestaron que no iban a cubrir ese puesto por el momento, pero le aseguraron que si decidían cubrirlo sería con él.

La siguiente decisión que tomó Max fue que se quedaría en la empresa mientras no cubriesen el puesto con otra persona. En caso contrario, si contrataban a alguien para el puesto que le habían prometido, se marcharía.

Por desgracia, aquí termina lo que puedo contarte de la historia, aún no sé si terminarán ascendiéndole o no, ¡siento no poder concluirla! Aunque estoy segura de algo; le irá bien. Ya sea en esta u otra empresa, le irá bien. Es de las personas que eligen su destino y no solo se dejan llevar, de los que trabajan duro para demostrar lo que valen, y eso se transmite.

Al comenzar el post te preguntaba si conoces a alguien así, si tienes la suerte de tener alguien cercano con esa luz, esa energía y fuerza. Seguro que si piensas un poco, descubres que sí: un amigo, una compañera de trabajo, tu pareja, tu hermano… Siempre hay alguien en nuestro entorno que transmite positivismo y buenas vibraciones, alguien en quien apoyarte cuando tienes dudas sobre lo que debes o no debes hacer.

Si sigues pensando y no descubres a nadie, entonces voy a desvelarte un secreto: debes tomar las riendas y ser tú esa persona para ti y para los que te rodean. Empezar a ver las cosas de forma optimista, actuar siempre que sea necesario, y desterrar el miedo. O al menos, aunque lo sientas un poco en tu interior, que se quede como algo que sientes mientras estás actuando. Empieza a decidir qué quieres y qué debes hacer para conseguirlo; empieza a pensar en cosas pequeñas que querrías alcanzar, asumibles, y da el primer paso en esa dirección. Es un camino largo y duro, ¡pero muy satisfactorio! ¡Ánimo!

Y como primer ejercicio, como punto de partida de este nuevo tú, visualiza tu objetivo a corto plazo y piensa: “¿Qué haría Max?”.

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2 comentarios sobre “Cuando no sepas qué hacer, piensa qué haría Max

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