El principio de Pareto, o regla del 80/20

80-20

¡Buenos días!

Hacía tiempo que no os traía un artículo sobre productividad, y he decidido que hoy es un día perfecto. Es viernes, así que podrás pensar en ello durante el fin de semana y ponerlo en funcionamiento el próximo lunes.

La regla que os quiero presentar se llama “principio de Pareto”, o regla del 80/20. Hace mucho tiempo, oí por primera vez hablar de esta regla (tendría 10-12 años): mi padre me explicó que en una empresa, muchas veces ocurre que el 20% de los clientes aportan el 80% de los beneficios. Por tanto, es importante “cuidar” a esos clientes, pero sin abandonar a los más pequeños, que suman menos pero sustentan el otro 20% de los beneficios.

Esta regla se me quedó grabada en ese momento, y he pensado en ella muchas veces a lo largo de mi vida porque puede aplicarse a casi cualquier situación en la que te encuentres.

Ahora que me dedico al coaching y a la motivación, quiero recuperar este concepto y enseñarte a aplicarlo a tu propia productividad. Para ello, presta atención al enunciado:

“El 80% de los resultados provienen del 20% de las aportaciones”

El principio se denomina Pareto por su creador, el economista italiano del siglo XIX que lo enunció al observar que el 80% de la riqueza de su país estaba controlada por el 20% de la población.

Como decía antes, este enunciado puede servir para muchos ámbitos en la vida: el 20% de tus esfuerzos generarán el 80% de tus resultados, ya sea en el instituto, en la universidad, en el trabajo, en el esfuerzo que haces por mantener tus relaciones personales, en tu 20% de actitud en una entrevista de trabajo frente a toda tu experiencia, que podría ser el 80% restante.

Piensa en tus amigos, y analiza cuántos de ellos (¿alrededor de un 20%?) son lo que realmente están ahí para ti, te apoyan, te ayudan, disfrutas con su presencia (¿un 80% de beneficio?). Esos son los importantes, son los que debes “cuidar”.

Teniendo en cuenta este principio, resulta que puedes obtener resultados parecidos a los que obtienes actualmente, invirtiendo mucho menos esfuerzo y enfocándolo debidamente. Aplica este principio a tu favor, determina qué tareas van a acercarte a tus objetivos (ya sean personales o profesionales) y cuáles solo sirven de distracción. Céntrate en las importantes, dedicando tiempo a las demás solo cuando hayas conseguido hacer ese primer 20% (que generará un 80% de resultados). De alguna forma, partes con un 8 en tu examen, dedicarte al resto de acciones sirve para subir nota.

Con el tiempo que ahorres, haz algo que te guste y con lo que disfrutes: leer, hacer deporte, jugar, descansar, darte un capricho. ¡Ya verás que bien sienta!

www.sinhaberloplaneado.com

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